La mesa estaba servida para que Buster Posey se luciera. El
receptor de los Gigantes de San Francisco sólo aspiraba a traer al menos una
carrera, pero terminó demostrando una vez más porqué es candidato serio al
premio de Jugador Más Valioso.
En ese momento, su jonrón con las bases llenas no aseguró
necesariamente la victoria ante unos amenazantes Rojos de Cincinnati que
entrada tras entrada ponían hombres en base y de alguna manera, llevaban al
encendido Ryan Ludwick a la caja de bateo. Pero el relevo y la defensiva
hicieron su parte y San Francisco se encamina a la serie de campeonato de la
Liga Nacional por segunda ocasión en los últimos tres años.
"Estaba tratando de asegurarme de traer esa carrera
desde tercera", comentó Posey, quien bateaba de 17-3 y sólo había podido
conseguir un hit en sus doce turnos anteriores al jonrón. "Buscaba un
lanzamiento en la zona. Recibí el lanzamiento en la zona, le di bien y pasaron
buenas cosas".
El batazo de Posey sacó de la loma a Mat Latos, quien hasta
esa entrada había mantenido un duelo de pitcheo sin carreras frente a Matt
Cain. Pero dejó una bola por el medio del plato al líder de bateo de la Liga
Nacional y lo pagó caro.
"Había hecho un par de malos lanzamientos", dijo
el dirigente de los Rojos, Dusty Baker. "Pero todavía le quedaba en el
tanque. Tenía a Posey en dos strikes; no sé exactamente cuál era la cuenta, si
2-2 o 1-2. Pero sé que tenía en dos strikes a Posey pasó que le tiró una justo
en el medio".
Por muchas razones, todos querían que Posey se luciera. El
hombre es buen pelotero, al parecer, muy buen compañero y ha demostrado
liderazgo desde el mismo primer día en que jugó béisbol de liga mayor. Pero
principalmente, porque ampliaba la ventaja de los Gigantes en un parque donde
cualquier ventaja se escapa en un abrir y cerrar de ojos.
"Fue un momento inolvidable para todos aquí",
indicó el venezolano Gregor Blanco, quien inició el rally con un sencillo al
jardín izquierdo y anotó la primera carrera de la entrada con triple de Brandon
Crawford. "Buster se lo merecía. Es el pelotero más consistente de la Liga
Nacional este año y había tenido unos dos juegos en los que no había podido
hacer los ajustes. Pero sabíamos que era un gran momento para él, y pudo sacar
la bola del parque".
"Tenía ganas de reír, de llorar, no sé cuáles ganas
tenía", dijo el antesalista Pablo Sandoval, quien contempló el batazo
desde primera tras pegar sencillo para llenar las almohadillas. "Me sentí
orgulloso por Buster, después de todo lo que pasó el año pasado, que tuvo esa
lesión y con todo lo que pasó en la serie".
El batazo de Posey bajó los pañuelos blancos de los 42,142
fanáticos, pero no el espíritu competitivo de los Rojos. San Francisco sabía
que aún en ventaja de 6-0 y con su as todavía en la loma, el partido estaba
lejos de terminar.
Los Rojos no tardaron en demostrarlo. En la parte baja de la
quinta, Brandon Phillips disparó un doble de carreras y Ryan Phillips abrió la
sexta con su tercer jonrón de la serie. Jay Bruce siguió con caminata y Scott
Rolen disparó sencillo. Pero Ryan Hanigan se ponchó y en la jugada, Bruce fue
fusilado en un intento de robo. Drew Stubb cerró la amenaza con rodado por el
cuadro.
Las amenazas siguieron pero el pitcheo de relevo las fue
apagando una por una. En la séptima, nuevamente Ludwick fue al plato con la
carrera del empate, pero falló con rola a primera. Y en la octava, con dos en
base nuevamente, Dioner Navarro, un bateador de .385 con hombres en posición de
anotar esta temporada, envió un peligroso lineazo al central que fue atrapado
en una gran jugada de Ángel Pagán.
"Si tocaba el piso, por lo menos entraba una",
dijo Navarro. "Sabía que le había dado bien, pero también sabía que Pagán
es un gran jardinero central y había dado un buen brinco. Desafortunadamente la
agarró".
"Estaba bien colocado para Navarro", comentó por
su parte el boricua Pagán. "La bola venía de línea, pero iba exactamente
hacia donde le podía llegar. Cualquier out como ese es bueno en este parque,
donde la bola corre mucho".
En la novena, otra amenaza llevó a Ludwick a la caja de
bateo. Esta vez, disparó sencillo que acercó a los Rojos 6-4. Con un out,
Sergio Romo retiró a Jay Bruce con un bombo al izquierdo en el duodécimo
pitcheo que le sirvió y cerró con un ponche a Scott Rolen.
"Nunca pensamos que el juego estaba seguro", dijo
Blanco. "Este es un estadio bastante pequeño, un encuentro por tres
carreras no significa mucho. Sabíamos que había que jugar buena defensa y buen
pitcheo. Cincinnati tiene buenos bateadores".
"Tuvimos oportunidades en la sexta, séptima, octava y
novena, en la que tuvimos la carrera del empate en el plato", dijo el
dirigente de los Rojos, Dusty Baker. "Pero el hit grande nunca llegó. Les
dije que estaba orgulloso de ellos porque lucharon hasta el final. El turno de
Jay Bruce al final fue increíble. Demostró una gran determinación".
En el terreno, el héroe de la tarde fue Posey. En el
camerino, previo al partido fue Hunter Pence.
El jardinero levantó los ánimos de los jugadores con
discursos de motivación, particularmente antes del cuarto y quinto partidos.
Ese ingrediente fue crucial en el logro, único en series de división.
"Nunca nos vimos perdidos", comentó Sandoval.
"Hunter Pence nos dio ese discurso y fue una de las cosas que nos motivó a
hacer el trabajo día a día, cada turno, para lograr este avance".
"Mantuvo inspirados a los jugadores y les sacó lo mejor
a cada uno día a día", comentó por su parte el piloto Bruce Bochy.
"No estábamos listos para irnos a casa y ese era el mensaje que Hunter
mantuvo diariamente. Nos ayudó a jugar un béisbol inspirado durante estos tres
partidos".
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