Es la figura en la sombra que alabó a Anthony Bosch como "el mejor en lo que hace", cuando introdujo al suministrador de esteroides a Alex Rodríguez en la habitación de un hotel en Tampa en julio de 2010.
También era el hombre que llevaba miles de dólares en efectivo cada mes a Bosh, a cambio de las sustancias que ayudaron a Rodríguez a convertirse en uno de los más temidos bateadores en el béisbol. Cuando el escándalo Biogenesis explotó en enero de 2013, también fue quien trató de mantener callado a Bosh.
Es Jorge "Oggi" Velázquez, de 43 años, residente en el sur de la Florida, que ayudó a Rodríguez a obtener testosterona, hormonas de crecimiento humano y otras sustancias para mejorar el rendimiento, entre 2010 y 2012, de acuerdo con el reporte entregado a Major League Baseball y al sindicato de jugadores por el árbitro Fredric Horowitz.
Fuentes relacionadas a la investigación de MLB en torno al caso Biogenesis, además del reporte arbitral que fue hecho público el lunes por los abogados de Rodríguez, revelan que Velázquez jugó un gran papel por cuatro años, ayudando a que Rodríguez burlara el sistema de control de dopaje.
"Era el jugador principal en términos de transmitir amenazas", hacia Bosh, dijo una fuente al diario New York Daily News.
Velázquez, un ex propietario de un liquor store que luego operó su propia clínica antienvejecimiento, llamada Boca Body Rejuvenation Center (hoy cerrada), tiene un récord criminal que se remonta a más de 20 años, que incluye arresto con cargos de grandes robos, drogas y estafas.
Su más reciente arresto se produjo el pasado 10 de diciembre, después de un incidente de violencia doméstica con su novia. Fue arrestado con cargos por estrangulación.
Velázquez fue cliente de Bosch entre 2009 y 2010. Introdujo a quien se define a sí mismo como "bioquímico" (Bosch) a Yuri Sucart, el famoso "primo" que Rodríguez señaló como quien lo ayudó a adquirir los esteroides que provocaron su positivo de dopaje en 2003.
Bosch ayudó a Sucart a perder peso y en otros temas de salud, en parte suministrándole pastillas con testosterona.
"Sucart agregó que Rodríguez también había utilizado una, y le gustaba, por sus efectos explosivos", dice el reporte. Bosch le dijo a Rodríguez que podía desarrollar un programa de sustancias que no podía ser detectado.
A-Rod acordó convertirse en un cliente de Biogenesis, Velázquez y Sucart acompañaron a Bosh ese verano, cuando el fundador de la clínica viajó al apartamento de la estrella en Nueva York, para sustraerle sangre y crear el programa.
Los pagos de US$8,000 y US$10,000 continuaron hasta principios de 2013, cuando Bosch supo que un ex inversionista de Biogenesis, Porter Fischer, había robado archivos que vinculaban a Rodríguez, y planeaba entregarlos al Miami New Times.
La primera llamada que hizo fue a Velázquez, quien se molestó, pero le dijo a Bosch que él se encargaría del tema. Luego le dijo a Bosch que el entonces abogado de A-Rod, Roy Black, o alguien en su oficina había comprado los reportes de Fischer ,y pedía a Bosch el pago de US$10,000 para cubrir los costos de los documentos.
Sin embargo, el escándalo Biogenesis continuó, y en mayo de 2013 Velázquez acordó con Bosch reunirse con Andrew O'Connell, un investigador privado que trabajaba para Rodríguez.
O'Connell quería que Bosch firmara un documento que decía que él nunca había suministrado esteroides al jugador.
Bosch lo rechazó, y unas semanas más tardes acordó cooperar con la MLB, si lo sacaban a él y a un hermano de la demanda que había interpuesto contra Biogenesis.
Bosch temía por su vida, y la MLB acordó pagarle US$2,400 al día para su seguridad.
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